El Gin-Tonic es una de mis bebidas favoritas (detrás del Gin-Lemon, claro) y tiene una curiosa historia. Pero antes vayamos a lo que realmente preocupa, como son los ingredientes de un excelente gin-tonic:
- 1/5 de ginebra (yo pondría Tanqueray, por supuesto).
- 4/5 de tónica (la Nordic no es mala opción si no te gusta el exceso de amargor).
- Rodajitas de limón y hielo.
Resultado:
Esta bebida se hizo muy popular durante la colonización del Imperio Británico en la India, y se ve que algún espabilado quiso aprovechar el saque que los ingleses tienen con la bebida para introducir un antipalúdico en sus "cacharritos".
La malaria o paludismo es producida por un organismo del género
Plasmodium (hay cuatro especies que nos afectan, de unas 150 que se conocen). Malaria viene de "mal aire", mientras que paludismo de
palus (pantano en latín). Se asociaba a estos lugares porque este coccidio (que así se les llama) es transmitido por un vector que se llama
Anopheles, un mosquito que suele merodear por dichos lugares.
Aquí tenemos, en una imagen, el gin-tonic de la malaria:

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Estos plasmodios (que así se les conoce familiarmente), parasitan a nuestros glóbulos rojos desde su mismo interior, y se alimentan de la hemoglobina que utilizan para el transporte de oxígeno. Y aquí es donde entra la quinina.
La quinina es un alcaloide que se extrae de un árbol llamado quina, y tiene propiedades antipalúdicas. Se ha propuesto que su función puede ser la de impedir que el plasmodio metabolice esa hemoglobina del glóbulo rojo, o bien porque acumula demasiada hemoglobina parcialmente metabolizada en su interior. Se tiene constancia de que se curó de malaria a la Condesa de Chinchón (en 1638) con quinina, y para recordarnos tan bonito evento, pues se le llamó "Cinchonismo" al exceso de quinina. Supongo que reservarían el término "Chinchonismo" para aquel que se harte a Chinchón.
Así tenemos ya todos los ingredientes, y sólo faltaba que a alguien se le ocurriera alguna forma de meter la quinina en los lingotazos de ginebra que se daban los colonos británicos. Y qué mejor solución que el agua tónica que usaban los hindúes. Así quedó el agua de tónica, cuyo sabor amargo es debido a la quinina, lista para mezclarse con la ginebra.
Mi teoría es, que más allá del sabor, creo que es el color. Como la mezcla tiene color transparente, y estos ingleses se beben hasta el agua de los floreros, pues simplemente no notarían el cambio. A mi me pasa a determinadas horas de la noche (aunque también con el ron, el fino, el whisky y los pistachos).
Actualmente hay otros antipalúdicos, pero la quinina se sigue utilizando para casos de malaria resistente. Y es que esta enfermedad, pese a lo lejana que nos suena, Un tercio de la población (2000 millones de personas y unos cuantos más) están expuestos, 270 millones de personas están infectadas y un millón y medio de personas al año no podrán tomar gin-tonic nunca más porque se mueren.
En fin, otro día más.
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